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Pachecos

1La canción de la alegría

Los chicos de Córdoba, Argentina

Es en Dean Funes, Córdoba, donde el bandoneonista Pedro Vergara, patriarca de la familia Pacheco, fundó un clan que nace, vive y muere sabiendo que la vida es música y que sin música no se puede vivir. Cada generación tenía su maestro (el mando de Don Pedro lo tomaría Miguel Ángel «El Gringo» Pacheco). Sin darse cuenta, los «alumnos» tomaban un poco de cada instrumento, una pizca de cada artista. Así, la familia Pacheco creció en un perfecto refugio musical, donde el folclore tomó una dimensión diferente. Casi sin darse cuenta, el quincho – parada obligatoria para todos los artistas – se convirtió en una guarida de talento y magia. Y se volvieron cada vez mejores, más y más completos. El mundo – la música – llevó a los Pacheco de diferentes maneras. La idea de tocar era imposible de detener. Con la misma esencia, con las raíces de la misma textura, Claudio hizo su gira como bajista del Chaveño Palavecino. Pedro era el ritmo de la batería de Luciano Pereyra y Soledad Pastoruti, la Sole. Turi Burgio hizo lo suyo con Nacho y Daniel Campos. La incorporación del fabuloso Nico Mondino, un cantante único, versátil y carismático, añadió un nuevo valor que está trascendiendo los medios de comunicación. Junto a las excelentes guitarras de Diego Cardero y Juan Bonetto, se formó el mejor grupo nacional que se ha visto en mucho tiempo, PACHECOS.